Padres, corazón y cerebro. Todo en uno?



 Como personas nos pasan miles de situaciones en el día y si estamos pasando por la maravillosa y aterradora experiencia de ser padres primerizos, luego padres de mayor experiencia y finalmente padres que ven como  la vida corre con ellos e interactúa con sus hijos muy a pesar de las experiencias familiares, asumir, acomodar, aceptar, y sentirnos felices y conformes bien puede parecer una tarea titánica muy de la mente y el cerebro.
Esto no nos convierte en seres cerebrales, fríos, despiadados, lógicos y sinónimos. El querido y supuestamente emocional corazón también tiene que ver.
Se descubrió que el corazón tiene un sistema nervioso independiente del que maneja el cerebro con toda una red neuronal propia que lo apoya en sus funciones. Esa comunicación va también a través de impulsos nerviosos y la dupla corazón-cerebro está mucho más comunicada de lo que pensamos.
Cómo?


El cuore, como órgano y no como símbolo de las emociones puede incidir en las decisiones que tómela cabeza, por así decirles?
Puede, porque con ésta red llega a influenciar a las neuronas en el cerebro. Tanto, que el corazón produce oxitocina (parte de los químicos que nos hace percibir el amor) y ANF, hormona que regula la homeostasis corporal
Y….el campo magnético que genera el corazón es 5000 veces más fuerte que el del cerebro llegando casi a 2 metros de radio de emisión.
Cuando padres e hijos interactúan, bien y mal, cuando dudan y cuando se alegran, que enormes olas entre sus cerebros y corazones están funcionando!
El neurólogo argentino Luciano Sposato, experto en el tema en la Fundación Favaloro habla de la interocepción, la capacidad de percibir sensaciones del cuerpo, como en órganos y músculos, que ayuda a estar más saludable si se aprende a de codificar lo que nos sucede.


                                                                Dr. Luciano Sposato  **

En una experiencia TED Rio de la Plata, Sposato pidió a su audiencia que  apoyara sus manos en las rodillas e intentaran percibir los latidos de su corazón. Luego de un minuto, preguntó cuántos habían podido percibir sus latidos. Solo el 40 % pudo hacerlo. Ellos fueron el porcentual adecuado para percibir la relación cerebro-corazón y gestionar un mejor autocuidado.
Supongo que en determinadas ocasiones tendemos a pensar, casi por desinformación, que tanto cerebro y corazón son solo órganos disociados a la deriva de lo que nos pasa dentro y fuera.
Desde saber que algo está mal con nuestros hijos a tomar la decisión adecuada simplemente somos un universo comunicándose las 24 hs los 365 dias.
Nos damos atención?

La próxima vez que sientas que algo palpita fuerte y no es un ataque al hígado, vas a escuchar?

** Director del Departamento de Neurología de adultos en INECO http://www.fundacionineco.org/ y Director del Centro de Stroke del Instituto de Neurociencias de la Fundación Favaloro

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